jueves, 17 de abril de 2008

Sí, fue él. El de la camisa rosa. Estoy segura, completamente. No, no me despista para nada el hecho de que ahora vaya con la cara lavada, no tengo ninguna duda. El otro día iba igual que los otros, disfrazado de payaso, pero hay cosas que no pueden ocultarse ni siquiera detrás de un dedo de pintura, se lo digo yo... Ese bigote… Me clavó sus púas en el lóbulo de la oreja, mientras me susurraba en el oído que no fuera estúpida y le diera lo que me pidiera. Siento todavía el picor de las cerdas de su bigote, mucho más que el frío del filo del cuchillo, con el que me llegó a cortar al otro lado del cuello… Mire, no tuvo que apretar casi nada, estaba muy afilado. Tuvieron que curarme antes de ir a la comisaría, soy hemofílica, ¿sabe? La verdad es que me importaba poco darle el bolso, las llaves de casa o la cartilla del banco, si me lo hubiese pedido. Creo que incluso hubiese opuesto escasa resistencia si hubiese intentado violarme, fíjese si le digo. Pero el cuchillo sí que me asustó, sé que puedo desangrarme con una facilidad pasmosa, y el tipo parecía disfrutar horrores, susurrándome al oído que me iba a dejar la cara como un mapa, porque quería, porque podía hacerlo…

Debí desmayarme en sus brazos, porque ahí se abre un agujero negro.

No, no me violó, o al menos es lo que me dijeron en el hospital.


sábado, 5 de abril de 2008

El secreto de la transparencia no está en impedir que los demás pongan sus dedazos en el cristal. Un vidrio que nadie toca nunca también terminará perdiendo su nitidez con el tiempo, sucio, lleno de polvo y telarañas.

La clave está en que, quien lo toque, lo haga con delicadeza y tenga los dedos limpios…

sábado, 29 de marzo de 2008

Hay cosas que nunca desaparecen. Por mucho tiempo que pase sobre ellas. Por más que las moje la lluvia, y el sol las seque, aunque se vuelvan descoloridas, el óxido las corroa y apenas las reconozcamos al volver a tropezar con ellas en otro punto del camino, cuando pensábamos que ya eran historia. No pensar en ciertas cosas no significa hacer que desaparezcan. Aunque digan que la distancia es el olvido, y que el tiempo lo cura todo. Hay cosas que sólo cambian de aspecto, pero están ahí. Más fuertes que el olvido. Más duras que el tiempo. Más vivas que nosotros mismos…

viernes, 5 de octubre de 2007


lunes, 16 de julio de 2007


lunes, 5 de marzo de 2007

La grandeza de lo efímero está en su poder para recordarnos que no merece la pena ser eternos.

martes, 13 de febrero de 2007


El rojo es el color del peligro. De lo prohibido. Del fuego que destruye, pero también del que purifica. De la sangre que da la vida, y también de la que la quita. De la pasión, que crea universos, pero también arrasa a su paso con una simple mirada.

El rojo es el color de la vida.