Mostrando entradas con la etiqueta Caminos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Caminos. Mostrar todas las entradas

domingo, 7 de marzo de 2010

sábado, 19 de diciembre de 2009

martes, 15 de diciembre de 2009

lunes, 15 de junio de 2009



Para Teresa AM

sábado, 29 de marzo de 2008

Hay cosas que nunca desaparecen. Por mucho tiempo que pase sobre ellas. Por más que las moje la lluvia, y el sol las seque, aunque se vuelvan descoloridas, el óxido las corroa y apenas las reconozcamos al volver a tropezar con ellas en otro punto del camino, cuando pensábamos que ya eran historia. No pensar en ciertas cosas no significa hacer que desaparezcan. Aunque digan que la distancia es el olvido, y que el tiempo lo cura todo. Hay cosas que sólo cambian de aspecto, pero están ahí. Más fuertes que el olvido. Más duras que el tiempo. Más vivas que nosotros mismos…

jueves, 8 de febrero de 2007

Poner tierra de por medio no soluciona los problemas…

Sólo los cambia de escenario.





lunes, 1 de enero de 2007

Nunca me han gustado los atardeceres. Los admiro estéticamente, eso sí, pero no sacan de mí ese lado romántico y poético que suelen hacer aflorar en la mayoría de la gente, todo lo contrario. Me ponen triste, logran arrastrarme a un marasmo de pesimismo y desencanto que maldita la gracia que me hacen. Quizás porque la puesta del sol simboliza el final del día, la muerte de miles de posibilidades no cumplidas, el fracaso de lo no realizado. El atardecer, la llegada lenta, pero inexorable de la oscuridad, del final del día, siempre consigue que una nube negra se apodere de mi ánimo.
Sin embargo, adoro los amaneceres. La luz lo inunda todo y logra imponerse a la noche, haciéndola a un lado, como si nunca hubiese estado ahí. Y todo empieza de nuevo.
Y todo, absolutamente todo, una vez más, puede ser posible.

martes, 28 de noviembre de 2006


Lo mejor de viajar no es llegar al lugar de destino.

Tampoco lo es esa emoción ilusionada que acompaña a los preparativos del viaje.

Ni siquiera el camino...

Lo mejor de irse es poder volver.