lunes, 1 de enero de 2007

Nunca me han gustado los atardeceres. Los admiro estéticamente, eso sí, pero no sacan de mí ese lado romántico y poético que suelen hacer aflorar en la mayoría de la gente, todo lo contrario. Me ponen triste, logran arrastrarme a un marasmo de pesimismo y desencanto que maldita la gracia que me hacen. Quizás porque la puesta del sol simboliza el final del día, la muerte de miles de posibilidades no cumplidas, el fracaso de lo no realizado. El atardecer, la llegada lenta, pero inexorable de la oscuridad, del final del día, siempre consigue que una nube negra se apodere de mi ánimo.
Sin embargo, adoro los amaneceres. La luz lo inunda todo y logra imponerse a la noche, haciéndola a un lado, como si nunca hubiese estado ahí. Y todo empieza de nuevo.
Y todo, absolutamente todo, una vez más, puede ser posible.

5 comentarios:

Ale dijo...

Quizás no saque de vos lo más lindo, la esperanza, las ganas, las oportunidades... pero no significa que no saque tu parte poética. La poesía está llena de optimismo, de amor, pero el motor que más mueve a uno a escribir es la tristeza, la desdicha, los sueños no cumplidos... porque quedamos con tanto dolor dentro que se nos hace urgente sacarlo. Y lo canalizamos muchas veces a través de la poesía, como de la música, o cualquier otra manifestación de la que uno sea capaz.

A mí los atardeceres y los amaneceres me llegan de diferentes maneras... depende exclusivamente de cómo esté yo ese día.

En fin... interesante el comentario. Saludos!

Anónimo dijo...

En los amaneceres, la hora azul ocurre... ese instante en el que el mundo dicen que se detiene

Murmullo cucarachas dijo...

para otros el amanecer..es el momento de terminar con la vida... y comenzar con los sueños....

Ángela dijo...

Me gustan las puestas de sol, no lo puedo remediar. Hay tardes que las espero porque me gusta ponerme melancólica mientras las miro. Soy así de tonta, qué se le va a hacer...

Anónimo dijo...

Estoy de acuerdo contigo...donde estén los amaneceres...sí, por lo posible. Un saludo