domingo, 12 de noviembre de 2006

Se conocieron en otoño.

Las hojas secas fueron testigos de sus primeras palabras. El viento húmedo silbando entre los álamos, el voyeur indiscreto de sus primeros coqueteos. La lluvia fina, la celestina que se las ideó para forzar un encuentro junto a la chimenea, secando al amor de la lumbre la ropa mojada y el pelo húmedo. Aproximaciones a ciegas, sin saber qué pasaría, con la curiosidad como brújula y la esperanza como faro. Palabras poderosas, capaces de arrastrarles hasta lugares mágicos, paisajes ocultos a los que se va, pero de los que a veces no se vuelve.

Ellos volvieron. Juntos.

En otoño.

2 comentarios:

Arthur dijo...

Buenas In Between, he leído tu post y me parece muy bueno con un toque de poesía (más bien, es poesía, supongo).

Desde acá te mando ánimos para sigas posteando poemas, pero también anécdotas, pavadas ó lo que sea que se te venga a la mente.

Un saludo, chau!!!

De todo Corazón:
Arthur

Anónimo dijo...

El fín de un ciclo y el inicio de otro puede tener forma de sonrisa, o solo de recuerdo de ella.