Dejé de desear cuando descubrí que lo más esquivo era justamente aquello con lo que soñaba con más ansia. Me cansé de correr detrás de los sueños, porque era agotador ver cómo cuanto más corría, lo que deseaba se alejaba cada vez más de mí. Pasé de ser una soñadora a convertirme en una realista. De saltar entre las nubes a atornillar firmemente mis pies al suelo.
Tardé un tiempo, pero me di cuenta de que desear lo que no tienes, o soñar con lo que jamás tendrás son sinónimos de sufrir.
Y ahora ya no sueño, ni deseo.
Pero sufro.
Porque aún te espero.
Tardé un tiempo, pero me di cuenta de que desear lo que no tienes, o soñar con lo que jamás tendrás son sinónimos de sufrir.
Y ahora ya no sueño, ni deseo.
Pero sufro.
Porque aún te espero.


2 comentarios:
No existen palabras para este pedazo de verdad. Solo decir que no eres la única.
Es muy bonito...
Publicar un comentario